Hola. Aquí les habla Pajarito Cruz. Bienvenidos a Todos los Batman Todos, una serie en la que reseñaremos todas las historias de Batman desde su debut hasta el presente. Nuestra carta de presentación, aquí.
Bob Kane tenía un sueño. Quería ser artista. Quería hacerse popular por sus creaciones. Más que nada, quería dinero. Mucho dinero. Por eso a sus veintiún años entró en una industria con mucho potencial: la industria de las historietas.
No pudo elegir un mejor momento. Para mediados de la década del 30, las historietas se habían convertido en un inesperado fenómeno de masas. Habían comenzado en las páginas editoriales de los diarios para luego graduarse a sus propias publicaciones, llamadas comic books. Artistas como Hal Foster, George Herriman y Winsor McCay habían demostrado las posibilidades artísticas del formato. Y en 1938, apareció Superman.
Creado por Joe Shuster y Jerry Siegel, Superman se volvió un éxito sin precedentes de la noche a la mañana. Debutó en la antología mensual Action Comics; más tarde, se ganó su propia revista homónima. Ambos títulos fueron (y siguen siendo) best-sellers. Pero no era suficiente para la editorial Detective Comics (luego rebautizada DC Comics). A principios de 1939, ya buscaban a su próxima gran estrella.
Bob Kane, que sólo había producido algunas tiras mediocres, decidió que este era su momento y se dispuso a crear su propio superhéroe. Lo único que se le ocurrió fue un tipo con mallas rojas, un antifaz y unas alas renacentistas. También un nombre: The Bat-Man. Reconociendo que esto no era suficiente, le pidió ayuda a un joven guionista que trabajaba para él: Bill Finger.
Finger sugirió convertir al personaje en la antítesis de Superman. En vez de ser un superhéroe, sería un vigilante. En vez de tener superpoderes, sería un detective y luchador experto. En vez de pelear por la justicia, pelearía por venganza. Eso sí: el nombre que inventó Kane se mantuvo. El 30 de marzo de 1939 The Bat-Man apareció por primera vez en Detective Comics #27.
La primera historia de Batman se llamó "The Case of the Chemical Syndicate" (El caso del sindicato farmacológico). El mundo nunca volvería a ser el mismo.
Un magnate farmacéutico aparece muerto. El magnate tenía tres socios; al poco tiempo, uno de ellos también es asesinado. El tercer socio va a buscar refugio a casa del cuarto. Allí, este se revela como autor de los crímenes e intenta ahogar a su socio dentro de un cono de cristal. Pero un misterioso enmascarado lo salva y tira al empresario asesino a un tanque de ácido antes de esfumarse en la noche.
Esta es la trama de Partners of Peril, una novela pulp protagonizada por el detective enmascarado The Shadow (La sombra). The Shadow fue uno de los personajes más populares de la década del 30 pero hoy sólo se lo recuerda por su influencia en la creación de Batman. En "El caso del sindicato farmacológico", esa influencia va más allá de la inspiración y entra en el terreno del plagio.
Bill Finger admitió que "El caso del sindicato farmacológico" era una copia casi directa de Partners of Peril (aquí un artículo en inglés enumera todos los parecidos entre ambas historias). Según Finger, "El caso del sindicato farmacológico" no era más que un prototipo para presentar a Detective Comics; Kane dejó que la mandaran a imprenta tal como estaba. No sería la última vez que Kane haría algo a espaldas de su guionista.
Lo curioso de este choreo es que predice el impacto de Batman, y otros personajes como él, en la cultura popular. Los personajes pulp como The Shadow fueron los antecesores de los superhéroes, que terminaron reemplazándolos en el zeitgeist. Hoy los superhéroes dominan el mainstream, pero paradójicamente, lo hacen sin perder su estatus de culto: los cómics son mainstream y underground al mismo tiempo, tan accesibles como esotéricos. Nadie representa mejor esta paradoja que Batman.
Por un lado, Batman es uno de los personajes más famosos del mundo, una franquicia multimillonaria, un ícono del cine, la televisión, los videojuegos y todo tipo de merchandise. Por otro lado, hay algo alternativo sobre él. La gente habla de Batman como si fuera una banda indie o una película de culto, como si fuera el secreto de unos pocos. A pesar de su omnipresencia, Batman nos parece diferente.
¿Por qué? Eso es lo que quiero averiguar con este proyecto. Así que creo que ya es hora de hablar sobre "El caso del sindicato farmacológico".
La primera característica notable es su duración: la historia se resuelve en sólo seis páginas. Sin embargo, mucho sucede en esas seis páginas. El ritmo no para un segundo. Eso es bueno porque, si te parás a pensar, muchos elementos de la trama no tienen sentido. ¿Por qué matar a un hombre con un cono de cristal? ¿Por qué el asesino tiene un tanque de ácido en su sótano? No hay tiempo de preguntárselo. Ese es el encanto de las historias pulp.
Un elemento que sí se destaca es, justamente, el personaje de Batman. A pesar de las décadas, la figura encapuchada de este cómic es reconociblemente nuestro Caballero de la Noche. Sí, es cierto que mata al villano ("Un final apropiado para los de su calaña", dice estoicamente) y también es cierto que le faltan casi todos sus accesorios, aliados y enemigos (por ejemplo, lo vemos conduciendo un coche rojo, nada que ver con el legendario Batimóvil). La ciudad en la que reside áun carece de nombre. Pero desde el principio, Batman es Batman.
Hay que reconocer el trabajo de Kane. La silueta de Batman es inmediatamente icónica, atemorizante y atractiva a la vez. Sin embargo, también hay que reconocer que muchas viñetas de las historietas dibujadas por Kane fueron directamente copiadas de otras historietas. ¿Vieron la portada ahí arriba? También es un choreo, de una viñeta de Flash Gordon.
Y no olvidemos de que la idea original de Kane era un superhéroe con antifaz. Toda la silueta de Batman, desde la capucha con orejitas hasta los ojos sin pupilas, fue idea de Finger. Finger fue quien sugirió el traje gris y la capa negra con forma de murciélago. Y fue Finger quien inventó al alter ego de Batman, revelado en la última viñeta de "El caso del sindicato farmacológico": el aburrido millonario Bruno Díaz. Sí, así voy a llamarlo. Sorry.
Pero cuando Kane presentó a su nuevo personaje a Detective Comics, jamás mencionó las contribuciones de su guionista. Por el resto de su vida, aseguró ser el único creador del Encapuchado. Con esa mentira, cumplió todos sus sueños de juventud. Y Bill Finger, el verdadero creador de Batman, moriría en la pobreza y el olvido en 1974.
Es muy loco pensar que semejante fenómeno pueda nacer de un lugar tan humilde. Pero que sea humilde no significa que sea inocente. Finger robó la trama de Partners of Peril y después él a su vez fue robado del crédito que merecía por crear a Batman. Es demasiada historia, demasiada injusticia, para que un cómic, cualquiera que sea, pueda traspasarla. Pero "El caso del sindicato farmacológico" no deja de ser un relato entretenido, aunque no esencial. Y como cuna de un ícono internacional, no es un mal comienzo.
Mi puntuación: 3½ BATARANGS (de cinco)
BATI-VIÑETA DEL DÍA
En esta sección, voy a elegir mi viñeta favorita de cada historia de Batman. Hoy, tratándose de su debut, naturalmente elegiré su primera aparición. Sí, ese es Batman. No lo confundirías con nadie más.
BATI-POSDATA
En esta sección, voy a poner algún dato o idea que no pude incorporar al texto principal. Hoy quiero mencionar que "El caso del sindicato farmacológico" es también la primera aparición del Comisionado Gordon. Aunque no se parece a la versión moderna del personaje, me alegra que haya sido parte de la historia desde el principio.
Muchas gracias por leer. Hasta aquí, Pajarito Cruz. Mañana, Detective Comics #28...







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